Viernes, 30 de Abril de 2010 00:00
Escrito por Paloma Estrada Muñoz*
Los derechos de la clase trabajadora han sido reivindicados a partir del año 1889 y en homenaje a los Mártires de Chicago, quienes iniciaron una huelga el 1 de mayo de 1886, y días después en la plaza de Haymarket, más de 20 mil personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Se declaró el estado de sitio y el toque de queda deteniendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados, torturados y acusados de un asesinato. Los obreros juzgados fueron declarados culpables, tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.
Estas acciones si bien significaron para los obreros ganar la reducción de la jornada laboral, el derecho a la huelga y otros derechos; las obreras tuvieron que esperar unos años más para gozar de estas garantías. Fue hasta el 8 de marzo de 1909, cuando a raíz de una manifestación exigieron la reducción de su jornada laboral, mejoras en las condiciones de trabajo para las mujeres emigradas y la abolición de la explotación infantil. Todo ello tras una huelga de más de 13 semanas de las empleadas del sector textil del East Side de Nueva York y la muerte de 146 mujeres en el incendio de la fábrica Cotton Textile Factory, que fue provocado por los mismos dueños de la fábrica.
Estos hechos que marcaron el inicio de la lucha obrera reflejan como las luchas por los derechos de los trabajadores no siempre ha representado también la lucha por los derechos de las trabajadoras.
La creación de organismos que lograran mejores condiciones laborales represento un parteaguas en la historia obrera, la lucha sindical iniciaba y la capitalización de sus beneficios también. El salario digno ha sido una de las principales demandas de los trabajadores, pero la igualdad salarial a un trabajo igual o del mismo valor ha sido una petición permanente de las trabajadoras. A estas demandas, le siguieron otras como el derecho a no ser obligadas a presentar examen de no embarazo, las guarderías, el permiso de maternidad y de lactancia, así como la seguridad social para quienes dependan de ellas.
La no discriminación para acceder a un empleo o como motivo de despido, fue un elemento que se incorporó a las demandas de los trabajadores; pero eliminar la violencia y el hostigamiento sexual al interior de los centros de trabajo ha sido una tarea que las mujeres han asumido (ya que las cifras así como en el nivel de violencia van en aumento), resultado plasmado en la tipificación del acoso y hostigamiento sexual.
Así pues, los obreros han logrado organizarse para elegir y ser elegidos como representantes de sus propias agrupaciones sindicales; sin embargo, la poca presencia de las mujeres en los cargos más altos de dichas instituciones ha propiciado nuevamente la movilización de las obreras para exigir tal derecho.
La nueva sociedad industrial genera una clase social de hombres y mujeres sometidos a procesos de exclusión y explotación. Se puede decir que desde el siglo XX, en el ámbito mundial, un nuevo orden se ha consolidado. En términos económicos tenemos al sistema capitalista, basado en la búsqueda de la obtención de la máxima ganancia a cambio del trabajo asalariado y mal pagado de la clase obrera; creando también un nuevo orden en términos culturales e ideológicos que desfavorece a la clase trabajadora. Estas condiciones generan protestas, descontentos, manifestaciones en contra de la situación a la que se les somete, por ello los grandes movimientos de la clase obrera se fortalecen y crean redes importantes de organización.
Vemos como las conquistas laborales están aún lejos de llegar a sectores tan amplios como el campo, el trabajo doméstico, el comercio informal; en donde hombres y sobre todo las mujeres, están en completa indefensión ante una violación a sus derechos laborales. Por lo que este primero de mayo no sólo tenemos que defender nuestros derechos ya conquistados, tenemos también que traer a la mesa del debate todo aquel vacío jurídico que existe en nuestra legislación.
Pero, ¿qué hacer ante la marcada tendencia del Estado y de las patronales para controlar cualquier agrupación sindical?, baste mencionar de tal complicidad lo sucedido a los mineros de cananea ¿A quién acudir cuando sea el propio estado quien violenta nuestros derechos laborales?, como lo sucedido a los trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ¿Quién hace algo con respecto a la violación de la jornada laboral en las maquilas? ¿Cómo demostrar el acoso sexual y procurar justicia para las mujeres que son violentadas por sus jefes? ¿Quiénes deciden el tope del salario mínimo?
Hoy como hace más de un siglo, en las calles se declara estado de sitio; los trabajadores salen a las calles para encontrarse con los oídos sordos del Estado; los luchadores sociales son criminalizados.
Pero hoy como nunca, las redes sociales y los medios de comunicación desempeñaran un papel importante en la denuncia y documentación de tales acontecimientos. Es por ello que este primero de mayo tiene que ser otro, uno en donde las demandas de las mujeres obreras sean atendidas, en el que el derecho a la huelga sea respetado y donde los representantes del Estado no puedan pasar por encima de los derechos de la clase obrera.
La cita es el primero de mayo a las 9 de la mañana en el IMSS de Plan de Ayala.
Nunca más un México sin nosotras, nunca más un 1º de mayo en silencio.
*Comisión Independiente
de Derechos Humanos de Morelos.